1 calabaza de castilla
3 mancuernas de
piloncillo
2 cucharadas soperas de cal
1 raja de canela
Haga varios agujeros pequeños a la calabaza.
Disuelva la cal en 3 litros de agua y sumerja la calabaza durante 1 hora. Escúrrala.
Hierva el piloncillo y la canela en 4 tazas de agua hasta que se forme una miel espesa.
Sumerja la calabaza en la miel de modo que se impregne por dentro y por fuera.
Forre la calabaza con papel aluminio y colóquela en un molde refractario. Hornee durante unas 2 horas, según el tamaño de la calabaza. Para servir, córtela en trozos.
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