Es tradicional de las fiestas de San Agustín por encontrarse todos
los ingredientes en ésta época (Agosto- Septiembre). La tradición cuenta
que se le sirvieron al Emperador Agustín de Iturbide en su onomástico al
pasar por Puebla, con los colores de la Bandera Insurgente y de manos de
las angelicales monjas de Santa Mónica -dicen unos- o de las Monjas de
Santa Clara.