EQUIPO DE LA COCINA MEXICANA


El equipo de la cocina doméstica no puede ser indicado con exactitud: depende de demasiados factores, entre ellos las preferencias personales de quien cocina.

El costo, la calidad, el tamaño, la estética, la durabilidad y hasta la disponibilidad de espacio para guardarlo, deben ser tomados en cuenta, así como -casi diríamos que en primer término las previsibles necesidades de preparación, tan variables en cantidad, frecuencia y requisitos.

No se puede comparar lo que necesita la cocina de una señora vegetariana que vive sola y recibe a cuatro amigos una vez por mes, con lo que necesita un hogar donde se sientan a la mesa no menos de veinte personas omnívoras tres veces al día.

Aquí indicamos el equipo y los utensilios que nos parecen convenientes para una cocina medianamente bien provista, incluyendo algunos elementos tradicionales que se usan en las cocinas mexicanas, aunque pueden ser reemplazados por otros más modernos y eficientes.

A este propósito, hay que decir que la imagen que algunas personas tienen de una Cocina Mexicana como de una sala grande, con braseros humeantes, muchas mujeres ocupadas en desplumar pollos, moler maíz de rodillas en el suelo frente al metate, guisar moles en grandes cazuelas, envolver tamales y batir chocolate, corresponde a una realidad superada en el tiempo y hecha folklórica por los adelantos de la técnica y muy diferentes condiciones materiales y sociales.

Si es cierto que en ciertas partes del país la gente humilde y los campesinos todavía cocinan con los métodos y los utensilios tradicionales que aparecen en las pinturas costumbristas de los siglos XVIII y XIX, también es cierto que la licuadora eléctrica, por ejemplo: es un elemento indispensable hasta en las cocinas más pobres.

En los recetarios populares se considera habitual el uso de la licuadora. Los hermosos molcajetes, metates y molinillos están entrando en desuso parcial y ocasionalmente están destinados a una función ornamental, hasta fuera de la cocina.