
El arroz es el alimento básico de los países orientales. De allá nos llegó en la época de la Colonia en la nao de China, que unía a las Filipinas con Acapulco y traía infinidad de mercancías para ser llevadas desde la Nueva España a la península Ibérica.
El arroz hizo de México también su casa, lugar donde se multiplicaron los platillos con base en este noble alimento o tan sólo como ingrediente.
Como todo cereal, el arroz es rico en almidón y calorías, aunque pobre en proteínas. Nunca debe considerarse como un alimento completo. Es muy útil en dietas tanto para enfermos como para adelgazar, dado que es de muy fácil digestión.
Las
múltiples preparaciones que permite hacen del arroz un alimento
variado sin que nos harte su consumo frecuente. En México asume
fundamentalmente la popular forma de sopa seca y, tras el arroz a la mexicana,
aparecen infinidad de variaciones. También se usa en sopas caldadas,
postres y como guarnición de platillos fuertes.
1) Mida el arroz antes de prepararlo, sobre todo si no tiene práctica, lo cual le permitirá medir con exactitud el agua al momento de incorporarla.
2) Remoje el arroz en agua caliente por espacio de 15 ó 20 minutos, o menos si los granos están ya bien esponjados. No lo deje de más en remojo ni lo lave después, porque va perdiendo propiedades nutritivas.
3) Escúrralo lo mejor posible.
4) Fríalo a fuego suave en bastante aceite o manteca, procurando que la grasa lo cubra muy bien. Así no tendrá que moverlo constantemente y el grano queda más entero. Remuévalo, sin embargo, de vez en vez para que se fría parejo.
5) Si al removerlo "suena a arena" es que ha perdido la humedad y por lo tanto está bien frito. No permita que llegue a tomar color.
6) Retire casi toda la grasa, que puede aprovechar en otro guiso, y deje sólo la necesaria para que se fría el recaudo.
7) Regrese el arroz al fuego y añada el recaudo de inmediato y suba la flama; deje que hierva un poco para que sazone bien. Remueva una o dos veces: No es necesario usar mucho recaudo, tanto como para que el cereal nade en él, sino sólo el necesario para que los granos se impregnen muy bien.
8) Una vez sazonado el recaudo, añada caldo o agua, verifique que el fuego esté alto y deje hervir sin remover. La cantidad conveniente es dos tazas de agua o caldo, más un chorrito por cada taza de arroz.
9) Cuando el caldo entre en hervor, añada el consomé en polvo si es que usó agua, baje la flama hasta que quede muy suave y tape el recipiente.
10) A partir de este momento el arroz se hace solo. Déjelo secar sin removerlo y sólo esté pendiente para que no se reseque o se pegue.
11) Cuando esté casi seco, conviene esparcirle un puñito de agua fría y taparlo de nuevo para que termine de secarse. Esto lo esponjará y soltará sus granos. Para asegurar esta consistencia, también puede agregarse al arroz en cocción unas gotitas de limón.
12) Déjelo reposar fuera del fuego de cinco a diez minutos antes servirlo.
Si le sobró arroz, guárdelo en el refrigerador herméticamente cerrado. Para recalentarlo, agregue un poquito de agua o caldo, tape el recipiente y deje la flama muy baja. Sólo remuévalo de vez en vez.
Otra buena utilización de las sobras de arroz consiste en preparar
una sopa caldada.
Cabe recordar que el arroz de mejor calidad es el que no presenta sus
granos quebrados, sino que está grande y entero.