LA COMIDA DE ESTACION

LA COMIDA DE ESTACION


En México, como quizás en todos los países del mundo, la alimentación va adquiriendo diversos matices según la época del año.

Muchos platillos sólo pueden consumirse en la temporada en que sus ingredientes se consiguen o cuando se obtienen a precios accesibles para las mayorías.

En este sentido destaca el caso de las frutas, que van cambiando de estación en estación aunque hay otra que siempre halagan nuestro paladar porque se producen en cualquier época.

México es un país privilegiado en lo que respecta a sus frutas. La variedad de nuestra geografía y las diversas altitudes y latitudes son propicias para que en todo el territorio crezcan frutas de tal variedad, que son casi inabarcables para la imaginación. Ello permite cubrir de una forma permanente el consumo de vitaminas que son tan necesarias para conservar la salud.

Otro ingrediente, y muy mexicano, que sólo se consigue fresco en la temporada de lluvias es el cuitlacoche, que desde la época prehispánica era muy apreciado, ya que estaba relacionado con la divinidad y se le consideraba como el excremento de los dioses.

Cabe mencionar que el cuitlacoche comienza a ser industrializado pese a todo lo que ello implica y podemos conseguirlo en latas en cualquier época del año. Otro tanto sucede con las granadas, lo que nos limita a saborear los incomparables chiles en nogada sólo en la temporada en que aquellas se dan.

Con las hortalizas sucede lo mismo. Las papitas silvestres, por ejemplo, se recolectan en los austeros campos de Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí e Hidalgo cuando se remueven las tierras para la siembra.

Hay también hortalizas de estación. A veces, el clima cambia abruptamente y acaba con las cosechas de ciertos vegetales delicados, provocando una escasez de ellos en los centros de abasto que los encarece repentinamente.

Por tal motivo es aconsejable basar nuestro menú en las hortalizas de mayor oferta, con el consiguiente ahorro en la adquisición de productos básicos.